CONOCIENDO MI HERENCIA FINANCIERA

02/04/2017 10:57 am



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Hay un momento desde muy pequeños, en el que comenzamos a soñar con el éxito, soñamos con una vida de “grandes” colmada de todas esas expectativas que vamos adquiriendo durante nuestro crecimiento y desarrollo, una casa, un carro, una familia, viajes, un avión, un barco, ser astronautas, maestras, médicos, tener muchos juguetes, la casa del árbol y así la lista es interminable, porque si algo maravilloso hacen los niños es soñar.

En mi caso tenía dos sueños recurrentes, uno era dar a mi madre una casa propia y otro tener un establo con mis propios caballos, esos sueños están directamente ligados con la prosperidad, abundancia o al menos la posibilidad económica de obtenerlos. Y aunque extrañamente cuando somos niños no pensamos en dinero, de alguna forma nace y se va gestando esa expectativa de crear, crecer y disfrutar de lo material.

 

Luego llegamos a adultos, cambiamos nuestros más valiosos tesoros (tiempo y talento) por dinero, llega un momento en el cual creemos que la vida es muy difícil y que nada de lo que creímos cuando éramos niños es tan fácil como pensábamos, generalmente ocurre que nos olvidamos de esos sueños y terminamos acostumbrándonos a una vida “cómoda” sin altibajos, que no duela, que no moleste, una palabra que resume muy bien esa comodidad a la cual nos acostumbramos es: ESTABILIDAD, nos vamos acostumbrando a un empleo estable, sin muchas complicaciones, y con esa ilusión de estabilidad, vamos dejando de lado algunas de esas expectativas y sueños que tuvimos en nuestra infancia y adolescencia.

¿Qué nos limita?

La relación diaria que tenemos con el dinero, en la que a veces nos conflictuamos, nos llenamos de frustración y de sufrimiento, en la cual nos sentimos sobrepasados e incomprendidos, o en el peor de los casos terminamos conformándonos con lo que tenemos, porque creo que “eso es así” se constituye en gran parte por nuestros patrones, esos que vimos y vivimos en nuestra infancia, y nos robotizamos de tal manera que se nos olvida hacernos preguntas vitales en torno a como se ha constituido esa relación que pudieran llevarnos a otras dimensiones con el ámbito material.

Ten en cuenta que nuestra relación con el dinero merece la misma atención reflexiva que le daríamos a cualquier otra relación en nuestras vidas, porque lo es, el dinero es totalmente relacional, si tal cual lo lees, es una relación más, una en la que, en la mayoría de las veces, nos relacionamos de acuerdo a nuestros patrones y creencias adquiridos y que han condicionado de forma decisiva los resultados que tenemos hoy día con el dinero, de manera que nuestra herencia financiera puede ser un regalo o un obstáculo.

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